lunes, 16 de enero de 2017

¿Por qué queremos correr?


La sociedad, los medios de comunicación, las modas e incluso nosotros mismos nos exigimos unos estándares de perfección que rozan la locura. Todos guapos, delgados, profesionales, buenos padres, excelentes amigos, mejores personas y deportistas. ¡Qué estrés! Yo no llego a esas expectativas, lo siento, me he relajado, me bajo del tren. Y este es el tema del post de esta semana, los mejores refranes para cuando tenemos prisa o queremos abarcar demasiado:

- Vísteme despacio que tengo prisa. Cuando queremos hacer muchas cosas en muy poco tiempo se suele decir esta frase porque cuanto más prisa tenemos peor nos sale todo y tenemos que hacerlo dos veces, con lo que perdemos más tiempo. Así que lo mejor es hacer una cosa detrás de la otra y dedicándole su tiempo justo.

- No por madrugar amanece más temprano. Queremos abarcar muchas tareas, llegar a muchos sitios durante el día y en realidad tenemos una limitación temporal que tenemos que aceptar. A veces por mucho que queramos alcanzar nuestros objetivos muy deprisa, no podemos conseguirlo porque requiere de un proceso, de un tiempo.

- Quien tropieza y no cae, adelanta dos pasos. La vida está llena de obstáculos y no siempre nos va a salir todo bien, de vez en cuando nos tropezamos pero si no hemos caído al suelo, adelantamos más que con un paso normal. Se refiere al aprendizaje a través de los errores.

Y os presento una gran canción, (una cancionaca) de las que me ayudan a correr. Nos vemos en las pistas o en las medias maratones.


martes, 3 de enero de 2017

Año nuevo, vida nueva

Y es que la alegría de empezar un año nuevo nos lleva a repetir esta frase durante todo el mes de enero y, de paso, la enlazamos con todos los propósitos. Tenemos la esperanza de que el nuevo año nos ofrezca nuevas oportunidades, nuevos objetivos y que el cambio sea para mejor. Y si nos va mal solemos decir:
- Al mal tiempo, buena cara. ¿Qué más da si tienes mala suerte justo antes de que acabe el año? ¿Puedes mejorarlo? No pues al mal tiempo, buena cara. Disfruta.
- No hay mal que por bien no venga, cuando cambiamos una mala experiencia por un nuevo cambio a mejor. Por ejemplo: ¿qué te vas a Valencia el 30 de diciembre y la furgoneta se estropea? Pues no pasa nada, tienes la oportunidad de comprarte una mejor, así que no hay mal que por bien no venga.
- Dios aprieta, pero no ahoga. A veces se juntan varios infortunios que parecen el fin del mundo y entonces alguien te suelta: Dios aprieta, pero no ahoga, porque siempre puedes encontrar una solución. Por ejemplo, si tienes muchas deudas económicas,  ya verás como las pagas de una manera u otra, pero las pagas. 
- No hay mal que cien años dure. Esta frase hace referencia a que los males pasan y por supuesto no pueden durar 100 años porque los humanos no solemos llegar a esas edades. A propósito de este refrán mi suegra, Amparo, suele decir que los primeros 100 años son los peores, refiriéndose a nuestra vida.
- La dicha de la fea, la hermosa la desea. Nunca estamos contentos con lo que tenemos. La insatisfacción es una característica del ser humano. El triunfo: saber gestionarla para convertirla en mejora.

Estos refranes son los que destaco y me aplico en mi adversidad.

Feliz Año Nuevo.


(Dedicado a mi furgoneta que me dejó plantada el 30 de diciembre camino Valencia)